Javier Pinochet - WINE MAGAZINE

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Javier Pinochet

REPORTAJES WINE 0001
Decorador

Con centenares de proyectos a sus espaldas, y una marca propia  muy codiciada, Javier Pinochet,
es uno de los nombres más conocidos, en el ámbito de la decoración. Hoy continúa trabajando con ese
mismo encanto, que lo ha llevado a elaborar pauta en este rubro.




Las generaciones cambian, eso es un hecho. Y los ochentas no fueron la excepción, sobre todo, en el ámbito de la ambientación.  Esta camada  se reveló a vivir en un entorno siguiendo la tradición de sus antepasados y optaron por dar su propia impronta, su propia identidad. Nacía una nueva era y también un nuevo tema que se transformaba en recurrente, en bandera de batalla, la Decoración.

Los espacios más reducidos, la disminución de servicio doméstico para las parejas jóvenes, las exigencias en los trabajos, los hicieron tender a una forma más suelta y contemporánea de solucionar sus espacios. Los jóvenes se desinteresaron entonces por heredar aquellos antiguos muebles tallados de encina, las grandes comidas, lámparas suntuosas de lágrimas, etcétera, y optaron cada vez más por ambientes compactos y amoblados en proporción a sus espacios.

Fue dentro de esta “furia” por lo nuevo, lo novedoso, lo rompe esquemas, que emerge la figura de una persona que, desde su mirada cosmopolita, global, se adelanta a una época y comienza a ser recurrente en ciertos círculos sociales que lo convocan para no sólo transformar sus espacios, si no que, también sus vidas, estamos hablando de Javier Pinochet.

De visita en el Valle de Curicó, disfrutamos de una encantadora conversación, con quien se ha ganado uno de los lugares más importantes en Chile, en temas de decoración. Nombrado por Viña Montes, embajador de su marca, es un gran amante de los ensamblajes, de las  regiones donde nacen sus vinos y orgulloso de celebrar los grandes premios que La Viña obtiene todos los años.

Un hombre con un gusto que todos quisieran, graficado en la decoración de sus casas o en grandes proyectos inmobiliarios.
Nacido en la ciudad de Los Ángeles, hijo de agricultor, a los 15 años lo enviaron a Santiago “por flojo”, dice.

Estudia Artes Gráficas y Decorativa en la Academie de Beaux Arts en Bruselas, tal vez sin imaginar que años después de regresar a Chile abriría una tienda Atelier en General Holley que fue la última calle comercial de Santiago. Esa calle donde se paseaba, donde se quería ser visto, donde se descubría cada día nuevas pequeñas tiendas que sorprendían por su buen gusto, originalidad y refinamiento.

En ese espacio “INTERIORES” comienza su vida profesional, solucionando temas decorativos y sugiriendo fórmulas para toda una nueva generación ávida por lograr en sus ambientes, una identidad propia.


En menos de un año ya las portadas de revistas publican fotos y reportajes de este nuevo personaje.  En esos años se inaguara la primera casa de exposición colectiva donde cada decorador presentaba en un espacio de la casa, su estilo y su ingenio. “Me tocó un dormitorio de joven universitaria y me la jugué con tuti”, nos cuenta. Gana el primer premio y definitivamente toma un lugar importante en el tema decoración de nuestro país.

En Europa realizó trabajos increíbles en la primera ciudad que lo recibió, Madrid. “Encontré una cosa estúpida para trabajar, pero que me hizo ganar bastante. Una compañía americana reclutó gente, entre ellos a mí. El aviso decía: Se buscan jóvenes ojalá extranjeros”. Lo adiestraron para jugar yo-yo y jugar con el campeón mundial de una gran empresa de bebidas gaseosas.

Estuvo dos meses encerrado en una suite aprendiendo a jugar, lo que lo llevó incluso viajar a Sudáfrica a mostrar este entretenido juego. “Era seco, ganaba casi todos los concursos”, recuerda.
Después de esta experiencia, llegó a Bruselas, donde estudió “Artes gráficas y decorativas” en la Academia de Bellas Artes, quedándose diez años en Europa.

Su llegada a Chile


A fines de los años 70 regresa a Chile, logrando iniciar una carrera que hasta el día de hoy no para, entregando a la decoración todos sus conocimientos y permitirse hacer de sus creaciones, espacios y lugares acogedores, perfectamente modernos.

Nada fue fácil. Javier Pinochet tuvo que reinventarse en más de una ocasión, donde Europa lo recibió con objetos que fue comprando para instalarse en un “Garaje” en Chile y comenzar a ser exitoso rápidamente con su nuevo local, dedicándose a dar solución respecto a la decoración en las casas de Santiago y de distintos lugares del país.

Su historial comenzaba y no ha dejado de proyectar casas, oficinas, hoteles y tiendas. Gestor y Organizador de la Asociación de Decoradores de Chile, ADD, de la cual es nombrado Presidente por 3 periodos. “No acepte más reelecciones, porque me parecía demasiado ser otro Pinochet, aferrado al cargo”, nos dice riendo.

Fue tal el éxito, que su tienda se amplió y ya fue preciso que los clientes tomaran agenda para sus necesidades en decoración.

Pero la intensidad fue grande y puso rápidamente freno a la vida agitada, encontrando la tranquilidad y suavidad a su alma regresando a París. “La ciudad era la misma, pero yo era otra persona, donde es distinto llegar con veinte tantos, a llegar con treinta y tantos. En París es muy importante la juventud, la riqueza y el talento”, cuenta Pinochet.

En ese momento logró darse cuenta que en Chile ya había logrado hacer carrera, y tenía su lugar privilegiado, asumiendo que debía volver, pero no por eso su regreso fue con recelo. “Llegué y me invitaron a un concurso de decoración. Quedaba un solo lugar para decorar. Lo hice y gané”, reforzando una vez más la calidad de su trabajo.

Con esta experiencia Javier decidió quedarse y ayudar hacer espacios entretenidos desde su mirada en la decoración. “Creo que cada día la gente quiere vivir menos con cosas que parezcan antiguas o se asemejen a las casas chilenas. Nadie quiere hacer casas con galerías. La gente joven se reveló ante esos regalos de muebles antiguos, debido a que las casas no están hechas para los grandes muebles, sino que todo el mundo quiere vivir en espacios modernos, en acero, lugares depurados, donde ya no hay servicio para que limpien las cosas de plata”, señala.

Esto es el “minimalismo”, y que Javier lo explica bastante bien. “Fue una corriente visual maravillosa, pero que puede funcionar en los países del norte o en Japón, pero  en nuestro país sería insólito contar solo con una lámpara de pie. A pesar que el estilo no tuvo gran acogida en la realidad más que en las revistas, se mantuvo la palabra en la jerga corriente para denominar las casas desprovista de excesos”, señala y añade que “hoy la gente decora con muebles contemporáneos, yo uso mucho aquellos muebles antiguos, con una cómoda linda, las que se casan bien con lo moderno, al igual que un gran aparador”, explica.

Calidez ante todo

La clave para él, es que en las casas exista, por lo menos, un gran sofá cómodo para un aperitivo y no te canses de estar sentado. “Tengo un sello súper cálido, donde mezclo los tapices de los muebles con lo moderno del acero, acrílico, cristal y mezclarlo con alguna cosa épica, con alguna escultura en madera, con tal que la casa no parezca quirófano”, agregando que “mis decoraciones tienen mucha identidad porque además de ser contemporáneas, siempre le agrego pequeños detalles étnicos, rústicos y también antiguos, porque  los hay de todos, a fin de que los ambientes no queden fríos como un quirófano”, explica.

Dentro de sus grandes creaciones, a la que le  tiene mucho cariño por lo sensacional de su resultado, es la actual Hacienda Santa Martina. “Fue tan largo, aproximadamente,  2 años, que fue como tener un hijo. Los inviernos subía con nieve y en el verano ahogado de calor. Tuve una excelente relación con su dueño que no aceptaba una teja de más sin que yo lo aprobara y también, con la empresa constructora que tuvieron la buena onda de hacer cambios en los planes originales, reconociendo con humildad que mis cambios sugeridos eran provechosos para el resultado final”.

La firma de Javier Pinochet, actualmente, sigue con sus proyectos en oficinas. Olvidado de su etapa de tienda, tranquilo, viajando a las Ferias en Milán, Paris y Miami,  y con el ingenio y capacidad para crear espacios amables, funcionales y cálidos, con la iluminación perfecta de noche para lograr magia.

Su intención es seguir siendo una gran ayuda en la decoración de cualquier espacio y para que la gente realice su vida en lugares amables  y entretenidos, pensados en forma perfecta.
 
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